martes, 27 de enero de 2009

octillizos...

...SALUDOS......Una mujer dio a luz a octillizos en Estados Unidos......Nacieron por cesárea y pesaron entre 680 gramos y 1,5 kilos. Un equipo de 46 médicos y asistentes atendieron el parto. La mamá y los chiquitos se encuentran bien.Nunca mejor aplicada la frase "se agrandó la familia" que para una californiana que ayer dio a luz a ocho hijos. Todos -la mamá, los seis nenes y las dos nenas- se encuentran bien y, si todo marcha sobre ruedas, en un tiempo estarán listos para abandonar el hospital. Los octillizos salieron de la panza al mundo exterior en sólo cinco minutos y por césarea. Fueron recibidos por un equipo de 46 médicos y asistentes. Pequeño detalle: todos esperaban sólo la módica cifra de 7 pero, como si fueran pocos, llegó uno más. "Es muy fácil no ver a uno cuando ya hay 7", se disculpó el doctor Harold Henry, uno de los especialistas que atendió el parto en el hospital de Bellflower, en Los Angeles. El más chiquito nació con 680 gramos y tendrá que tomar mucha leche para alcanzar a su hermano de 1,470 kilos. Sólo dos están recibiendo respiración asistida y un tercero oxígeno. "Todos se encuentran bien, igual que su madre", sostuvo Henry. Por su parte, su colega experto en nacimientos prematuros, Mandhir Gupta, aclaró que la primera semana es "la más crítica" para los bebés y agregó que deberán pasar al menos dos meses en la incubadora -nacieron sietemesinos-.Hasta el momento no se informó la edad de los papás, ni los nombres de los chiquitos, ya que se decidió preservar la identidad de la familia. Tampoco trascendió si la mujer fue sometida a algún tratamiento hormonal para quedar embarazada. No es la primera vez que en Estados Unidos nacen octillizos. En 1998, una mujer texana dio a luz a ocho bebés, de los cuales sobrevivieron 7, quienes el mes pasado celebraron su décimo cumpleaños. Menuda tarea prender 70 velitas a la vez.......SALUDOS......amor y amor......y paz....
agencia literaria / management artístico:

sábado, 17 de enero de 2009

preparado...

Saludos, señor Chávez. Disculpe que no lo llame presidente ni comandante, porque usted sólo se siente comandante y presidente de quienes aplauden sus tropelías. Formo parte del amplio sector del país que usted ha clasificado como sus enemigos. Haciendo honor a ese estatus, me gustaría amargarle el inicio del año desenterrando un pedacito de esa historia que usted se empeña en omitir o en deformar. ¿Preparado?
Érase una vez un venezolano (igual que usted, pero no tan indocto), militar (igual que usted, pero con las botas bien puestas), Presidente de la República (igual que usted, pero con mayúsculas), quien después de catorce años como tal (el mismo tiempo que usted tendría para el momento de hacer sus maletas) fue electo de nuevo para ese cargo a través de los mecanismos formales de aquellos tiempos.
El protagonista de este breve relato se sintió emocionado y manifestó su gratitud. Sin embargo, rechazó con reverente sumisión, como el mismo lo expresó, tal designación, pues consideraba que violaba la Constitución vigente en aquel entonces.
Nuestro personaje ha podido, acatando el mandato del Congreso, pasar por encima de la Constitución, o mandar a modificarla para aceptar la solicitud del cuerpo legislativo que lo había elegido Presidente de la República. Autoridad no le faltaba. Pero prefirió ser fiel a sus principios y a la Constitución. Dio, en otras palabras, una muestra de integridad, humildad y respeto (no sé si usted conoce el significado de tales conceptos).
Pero el rechazo al mando por parte de nuestro personaje no sólo tenía fundamentos constitucionales. Esgrimió también argumentos de vida y de competencia personal. Señaló que su profesión horrible de militar (¡y usó esas mismas palabras!) lo había hecho un soldado, con brazos fuertes para el manejo de las armas pero torpe con el mando civil. Lo confiesa con sinceridad y con rubor. El estaba convencido de que una República no se puede gobernar como un cuartel. ¡Qué lejos está usted de ese señor!
Pero nuestro protagonista no se quedó ahí. Y remató su firme posición apelando a algunos valores propios de la democracia moderna: advirtió sobre los peligros del mantenimiento indefinido del poder público en manos de un mismo individuo. ¿No le chillan los oídos, señor Chávez?
Finalmente (¡colmo de los colmos!), nuestro personaje hizo referencia, con admiración y respeto, al mismísimo padre de la República americana, a la que consideraba la hermana mayor de la República cuyo mando rechazaba. Si apeláramos a los argumentos que usted emplea, el tipo sería hoy considerado un pitiyanqui con tapa de cuero, un asalariado (¡y de la nómina mayor!) de la CIA, un traidor de la más baja ralea…
El héroe de nuestro relato, finalmente, pide al Congreso que acepte su respetuosa negativa. Y manifiesta su disposición de servir a la República desde otros ámbitos distintos al de la Presidencia… Si estuviera aquí y ahora, lo veríamos encabezando el movimiento contra sus pretensiones de perpetuarse en el poder.
¿Conoce usted al personaje, señor Chávez?… El protagonista de esta corta historia es Simón Bolívar (el mismo que usted utiliza como excusa para sus excesos). Expresa su posición en una carta al Presidente del Senado de Colombia, fechada 4 de junio de 1826, en respuesta a su escogencia como Presidente de la República. Y lo hace a un septenio del Congreso de Angostura, donde manifestó similares opiniones. Eso da idea de la firmeza y la constancia de sus planteamientos. Y no venga con el cuento, señor Chávez, de que se está usando la palabra de Bolívar fuera de contexto.
Usted, señor Chávez, puede seguir promoviendo las trapacerías que quera. No le van a faltar cómplices que le hagan los mandados ni desprevenidos que le compren sus mentiras. Pero, su tuviera un poquito de respeto por la memoria del Libertador, dejaría de utilizarlo como justificación para sus enfermizas ambiciones de poder.
management artístico:

viernes, 9 de enero de 2009

¿existe o no el virus?...



Se ha puesto de moda una forma de charlatanería seudocientífica que consiste en negar algunos hechos muy bien establecidos y aceptados por la comunidad científica, o bien por la cultura contemporánea. Así, hay quienes niegan la realidad el alunizaje de los astronautas estadounidenses en 1969 y 1970, o bien el fenómeno del calentamiento global que nos afecta. También hay quienes niegan la realidad del holocausto cometido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Pero de igual manera afecta este tipo de superchería en cuestiones vitales de la salud humana, como es el caso de quienes niegan que exista el virus de la inmunodeficiencia humana (vih).
Recientemente, la opinión pública en México ha sido otra vez sujeta a una campaña de desinformación concerniente a la grave pandemia del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). En varias emisiones del programa de Ricardo Rocha Reporte 13, transmitidas en diciembre pasado por TV Azteca, se dio a conocer el libro Sida y agentes estresantes, de Roberto Giraldo, en el cual se afirma que el citado virus no existe o bien que no es agente causal del sida.
Esta versión fue prontamente refutada por doctores del Centro de Investigación en Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, encabezados por Gustavo Reyes Terán.1
La divulgación de falsedades sobre el sida ha sido un buen negocio para comunicadores sensacionalistas e irresponsables en todo el mundo, que impulsan el movimiento de los autodenominados disidentes del sida, quienes sostienen que no es el vih el causante de la enfermedad. Esta tendencia se asocia muchas veces con movimientos esotéricos o bien con corrientes ultraderechistas religiosas y moralistas que afirman que el sida es efecto de la vida disipada y abuso de drogas.
El mal que pueden hacer los disidentes del sida y sus seguidores está muy claro, ya que extender la creencia de que el vih no está en el origen del sida implica animar a la gente a relajar las medidas de protección que tan eficaces han sido a la hora de poner freno a la pandemia. ¿Para qué usar condones para evitar la transmisión sexual del vih si éste no está detrás del sida?, ¿para qué buscar el virus en la sangre a transfundir? Parecía que esta disidencia era ya algo del pasado, algo digno hoy sólo de grupos marginales; pero resulta que no. Ha reaparecido hoy alimentada de creencias místicas, de un fanatismo religioso que supone que la enfermedad es un castigo divino o bien que está impulsada por el simple oportunismo de algunos ignorantes.
Se repiten en torno al sida una serie de disparates, como es el hecho de que invariablemente se confunde el portar el virus con estar enfermo de sida. No tendría sentido ser seropositvo de un virus que no existe.
Haber sido infectado por el vih no es lo mismo que sufrir el sida. De hecho, pueden pasar años desde que alguien resulta contagiado hasta que padece la enfermedad y cabe la posibilidad de que ésta nunca se declare, si el paciente vive en un país civilizado y toma la medicación prescrita por los médicos y no por los disidentes u otros charlatanes. La llamada prueba del sida no mide, como se ha llegado a afirmar, si existe algún tipo de enfermedad, sino si el vih está o no en el cuerpo del paciente, algo que desata la presencia de antígenos que son los que se detectan en el examen.
Si la prueba detecta el virus, el paciente es entonces seropositivo y podría llegar a desarrollar el sida; si no, no tiene que preocuparse, en lo que a esta enfermedad se refiere. Se afirma con insistencia que no existe ninguna foto alguna del vih, pero eso es falso, una búsqueda sencilla en Internet basta para desmentir este aserto.2 El virus del sida se fotografió por primera vez en 1985 y existen muchas imágenes de él. Hay una descripción completa de su genoma y características.
Las insensateces sobre el sida que alimentan los autores de libros como el mencionado y otros similares, y que antes han propalado otros vendedores de misterios, pueden hacer que mucha gente baje la guardia ante el virus por creerse esa patraña de que el sida no está causado por el vih, una versión que causa ya muchos muertes en África puesto que grandes sectores dejan de practicar sexo seguro. Si fuera cierto que el sida no es causado por el virus quedaría determinar, de manera indiscutible, entonces qué es lo que lo causa, No existen los artículos científicos que demuestren que miles de investigadores de todo el mundo están hoy confundidos y que lo que ven en el laboratorio es mentira, ¿cómo explican los disidentes que el vih no cause el sida, aunque los fármacos diseñados para frenar el virus sí impiden, por otro lado, que se desate la enfermedad?
Existe además el terrible drama bien documentado de centenares de enfermeros, laboratoristas y médicos que se han contagiado del virus, por clavarse accidentalmente con agujas infectadas o por recibir sangre derramada en algunas heridas o en los ojos. Así un caso célebre es el de una enfermera de Utica, NY, quien recibió una indemnización de 5.4 millones de dólares por haber sido infectada por un recluso que le clavó una jeringa durante un motín en una cárcel de esa localidad.
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sábado, 3 de enero de 2009

revivir...

...Siempre es posible escuchar el silencio, mirar hacia sí mismo, traspasar cristales de existencia... Revivir,a partir de la vida, hacer hablar de su alma a las piedras con la voz... Siempre es posible el mar, el flujo de corrientes, mano a mano con lo absurdo, desnudo, desde la inmensa utopía... Revivir, a partir de la vida, poniendo luces nuevas en los labios sin voz...

...saludos
feliz 2009...

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www.fideliotrading.com